24 abril, 2016

Y mientras tanto.

En el medio de tanta incertidumbre, de tanta espera, de tanto frenesí, apareces vos. Aparecés, y a mi corazón averiado, golpeado, ultrajado; le entusiasma la idea de que, por fin, alguien lo cuide un poco.

Y ahí me enseñaste que en el amor se aprende a través de errores.
Ensayo y error dicen, me repetís.
Y que en el medio de cada error, hay un vacío en el que vos elegís si quedarte triste sin querer levantarte o aprender y avanzar. A un nuevo comienzo.
Si avanzás, al final del -dificil- camino, está lo que se parece bastante a la felicidad: la esperanza de volver a amar. Sino, a herida abierta, es dificil confiar. Y cada historia es una historia de la que siempre salís lastimado vos.

Salis lastimado un poco de cada cosa, igual.
Y se aprende de.

Y me enseñaste, también, que al dolor podes transitarlo en cualquier lado, y querer convencerte de cualquier cosa. Pero el dolor sigue siendo dolor. Un dolor que solo se va cuando aparece el remedio. La calma. El olvido, en muchos casos.
O por lo general.
O cuando una nueva persona aparezca en tu vida dispuesta sacar de vos todos esos sentimientos y miedos, y vuelva a meterte los sentimientos más lindos del mundo. 
La esperanza de confiar en el amor.
(Que despues de todo, es el amor lo más lindo que nos queda).

Y que hay que ser muy valiente para caer hasta el fondo y volver a levantarse.
De las cenizas algo nuevo nacerá, me recordas apelando a una canción que me gusta.

Y ahí al final, al principio o en el medio, estás vos.
Con tus dimes y diretes, con tu sonrisa hipnotizante, con tu boca, tus ojos, tu misterio, y con tu dulzura y tu amor; para hacerme confiar -y creer de nuevo que- una vez más; el amor es una salida hermosa.

El amor es la manera más linda de vivir las cosas. Todas las cosas.
Porque todo lo que nos rodea es, al final de todo, amor.

¿Con cuántas partecitas de mi corazón anterior, podes hacerme un corazón nuevo?
Sin golpes, ni manoseos, ni lastimaduras, Ni cortes. 
Ahí estás, diciéndome que no hay corazones nuevos y que el dolor que sentí no me lo podes sacar -y no te corresponde, pienso después-, pero que entre tu corazón y el mío, algo bueno va a salir.
Entre tu corazón y el mio, podemos hacer que todo valga la pena.

Me cuidas, y me querés de la manera más pura, más sana, más linda.
Y entonces todo vale la pena.

Y yo mientras tanto me enamoro. 
Cada día más.

"Mientras tanto". Hasta un mientras tanto suena lindo si es con vos.
Mientras tanto.
Mientras tanto, yo te amo.