11 octubre, 2016

Amar (tan) mal es permitir que se vuelva tóxico

Escribo este e-mail respirando por la boca, porque la nariz la tengo tapada. Estoy acostada y probablemente me haya subido la fiebre a 39°C de nuevo porque así fueron estos días en que lo único que hice es comer puré y hacerme nebulizaciones. Y estoy acá escribiendo esto, esto que tengo que decírtelo.

Mirá, Manuel, traté de ser comprensiva con vos con todo lo que pasaste y con todas las idas y venidas. Traté de entender que te lastimaron y que no querés salir lastimado otra vez. Traté de comprender que tus celos son una muestra más de las heridas que te dejaron en lo profundo de tu alma. Traté de demostrarte todo lo que te amo y lo dispuesta que estoy a hacerte feliz.
Pero yo no puedo amarte por vos, ni puedo ser feliz por vos. Nadie más que vos es capaz de elegir hasta cuándo va a permitir que la cabeza decida lo que tiene que decidir el corazón.

Yo no me merezco que me ames a medias.

Entiendo que probablemente esto sea una forma de desbloquear un nuevo nivel de inseguridades en vos, que seguramente esto te hace pensar que quizás es solo una excusa todo esto para ponerle un fin porque "vos no me querés" como me has dicho en reiteradas ocasiones pero no, es simplemente que yo no puedo amarte y que vos estés midiendo hasta cuando te entregas.

Cuando te conocí eras un chico que era inseguro, un poco tímido pero que te dejabas llevar por lo que te pasaba (en ese momento y siempre), te reías y no te importaba nada más que pasarla bien. Empezamos a salir y cambiaste.
Te volviste mas obsesivo, más celoso, más inseguro, más posesivo, más calculador o pensativo, no sé, empezaste a sentirte y hacerme sentir incómoda a mí cuando armaba planes con amigos para que te conozcan, me mirabas todo el tiempo a ver qué hacía, y te notaba midiendo hasta cuándo estaba bien entregarte y amar, por si salías lastimado.

Y yo simplemente no quiero eso para mí. Nadie quiere ni merece eso.

Como bien sabés, salí de una relación en la que todo el tiempo esas cosas estaban presentes: me llamaba todo el tiempo, si tardaba en contestar o si de repente estaba en línea hablando con alguna amiga tenía que lidiar con que minutos después me iba a pedir explicaciones de por qué estaba en linea o por qué no le contestaba, me controlaba todo el tiempo, me decía cómo vestirme, me alejé de mucha gente por él, de muchos amigos. Hasta de mi propia familia.
Llegué al punto de ceder porque pensaba que así demostraba mi amor hasta no poder más, darme cuenta que eso no era ni tenía que ser así y pedirle que por favor terminemos ahí, y solo fue peor, sabés como funciona: "si me dejas me mato", "no me dejes", "vos sos mía y de nadie más". Hasta que amenazó con pegarme.
Fue ahí cuando decidí pedir ayuda y salí de ahí, de toda esa toxicidad que me estaba haciendo mierda por dentro, que ya lo había hecho.
Sé como se sale de una relación en la que sufrís porque yo sufrí más que nadie en esa relacion, me quedaron miedos y desconfiaba de cada pibe que a lo mejor lo unico que quería es un par de birras conmigo, mucho tiempo deje de salir con pibes que me gustaban por miedo a.
Pero salí, lo superé porque se supera, y volví a confiar cuando te conocí a vos pero en vos veo otra vez síntomas de lo que ya viví y no quiero volver a vivir NUNCA MÁS.
Es que simplemente es como si me saltara un cartelito que me dijera "esto está mal". Vivo en un estado alerta que me avisa de las cosas que simplemente están mal y son inaceptables.
Y esto está mal. Vos estás mal.


Sé que vos no sos así, sé que vos te la jugas porque te la jugaste cuando me viste sola en el bar y me invitaste a tomar algo, me insististe y me juraste que nunca serías capaz de lastimarme. Recuerdo de hecho tus palabras: "mirá, no sé que te habrán hecho pero te prometo que yo no te quiero lastimar, solo quiero tomar una birra con vos, me dejas?". Me miraste y entendí que estaba todo bien.
Tiempo después empezamos a salir y una vez con la suficiente confianza y paz que sentía con vos, elegí contarte lo que pasé, frágil y con miedo a seguir rompiéndome, te escuché nuevamente cuando decías: "te prometo que nunca te voy a lastimar, conmigo estás a salvo siempre". Tenías la capacidad de tener las palabras justas en el momento necesario.

Confié en vos todo este tiempo y en cada beso que me volvías a repetir cuánto me amas, esperaba que fuera de la manera más pura y tierna, que sepas que podemos ser felices en tanto lo queramos, que veas que los miedos no te tienen que encerrar. Que el sol brilla por más que lo intentes tapar, permitite que te ilumine. Estás perdiéndote cosas realmente lindas por aferrarte a cosas realmente feas.

Está en vos decidir qué hacer, yo así no quiero más Manu. Probablemente lo mejor que podés hacer es empezar terapia. Sabés que creo que siempre uno puede confiar en el otro pero el otro no tiene por qué aguantar tus miedos, inseguridades y ataques de celos. Controlar a alguien ya no cabe en la justificación de que es por amor.
No está bien, no es normal y es mentira que alguien que cela o controla es porque ama.
El que cela no ama, el que controla tampoco y lo sabés bien.

Sé que vos me amas y me podés amar de una manera sana, y por eso te pido que pienses bien sobre todo esto, esta relación.

Amás pero amás mal. Y a mí no me sirve así.

Por el momento elijo dar por finalizado esto, realmente me duele y no es fácil pero no quiero vivir más con miedo a repetir la historia anterior y con vos últimamente siento eso.
Tomate tu tiempo para pensar, procesar y entender todo lo que te dije. No me llames, ni me escribas hasta entonces.

Espero que entiendas.
Simplemente no me merezco un amor que no termina de ser por miedo. No me merezco ser amada en cuotas, a medias, en puchitos. No me merezco un amor tóxico que me enferma cada día un poquito más. Porque yo te amo con las ganas de amar que tiene alguien a quien nunca lastimaron como me lastimaron a mí. Te amo con los miedos y las inseguridades de volver a sufrir lo mismo pero con la seguridad de que con vos puedo estar a salvo de todo mal. Así me sentía en un principio, así quiero sentirme ahora.
Es que ya no me siento más cuidada, me siento controlada, oprimida, y simplemente no puedo seguir.

Te amo, y no te pido nada ni te pregunto ni te cuestiono tus decisiones ni te aparto de tu gente.
No lo hagas conmigo si sentís lo mismo porque de eso se trata el amor
(ese que nos juramos el día que nos pusimos de novios).

Estaré esperando tu respuesta,

Tamara.