Quiero que me invites a tomar una birra.
A patear las piedras que se nos aparezcan en el camino.
A andar en bicicleta, en rollers, en bote, descalzos.
Quiero que me lleves a comer pizza, que te rías de que me ensucie con la salsa, o que se me cayó un pedazo de queso en la falda e igual me lo comí.
Quiero que me dejes verte cantar, o tocar la guitarra, o el piano, o jugar con la play.
Quiero que me invites a tomar una birra, que me hables de tu vida, tu papá, tu mamá, tu hermano más grande, tu perro de chiquito, tus once gatos, la tortuga que tenías de chiquito y un día le pisaste la pata, lo que pensas sobre el país, el gobierno, sobre la prostitución, sobre el porno, sobre la religión, sobre todo. Quiero escucharte hablar sobre cosas interesantes para que las hagas más interesantes, quiero corregirte si pienso que está mal. Quiero que discutamos y te rías de cómo frunzo toda la cara cuando me enojo. Quiero que te diviertas con que me enoje que me hagas enojar.
Quiero que me invites a tomar una birra y que tus besos tengan gusto a birra, quiero sentirte el gusto a birra, que me beses de repente con gusto a birra.
Que la birra sea una excusa, una más de las muchas excusas, y que seas el pibe más lindo del mundo para mí.
Quiero quererte un día, que me quieras un día, quiero no tener miedo a que me rompas el corazón, quiero que leas esto un día y me digas que qué cursi de mierda, que salí de una novela de Cris Morena, que te rías y que digas que igual te gustó.
Invitame una birra,
y que el resto pase solo.
Queda tanto amor para dar
Siempre hay alguien que viene, y te desordena un poquito el mundo.
03 enero, 2018
21 noviembre, 2017
Que nunca más, ni un sólo día más.
- Subí -escuché de golpe de atrás, una voz viniendo de mi espalda.
Al instante un tipo me toca el brazo. Me quedó unos segundos pensando qué hacer, si mirarlo o tratar de correr.
Decido darme vuelta y veo una camioneta blanca, con una puerta grande corrediza y las dos puertas de adelante, del acompañante y el conductor. Miro al conductor que le dice algo como que se apure, miro al tipo que me agarra ahora del cuello y me dice de nuevo:
-No entendes lo que te dije? Subí de una vez, la puta que te parió.
Fueron cinco minutos y se me pasaron todas las imágenes del mundo. Se me pasó la cara de mi mamá, la cara de mi papá, la cara de mi hermano, la cara de mis amigos, la cara de todos los que me conocen, y de los que no también, se me pasó la idea de desaparecer, se me pasó la idea de que de repente las redes sociales se conviertan en una foto mía con las palabras más temidas de mi vida: "DESAPARECIÓ, POR FAVOR ESTAMOS BUSCÁNDOLA", se me pasó la voz de mamá quebrada, la desesperación de papá por saber qué pasó, se me pasó quizás los medios preguntándose qué llevaba puesto, o si estudiaba, o si trabajaba, o dónde vivía, o si mis amigos se drogaban, se me pasó la idea de no aparecer más, de no existir más, o de existir y que mi vida sea un calvario por el resto de mi vida. Se me pasó lo que tantas veces les pasó a tantas chicas y la fuerza, la entereza, el valor con la que se enfrentaron a las mierdas que nos quieren tratar como sus presas.
Se me pasó todo eso y en un segundo viendo como el tipo me sostenía de la campera, diciéndole al amigo que vaya a ayudarlo para meterme adentro de la camioneta, me puse a gritar fuerte "SOLTAME PEDAZO DE MIERDA, SOLTAME, AYUDA", me saqué la campera y corrí.
No sé cuánto corrí, no sé a dónde me fui, estaba oscuro, tenía miedo y el corazón se me salía del pecho.
Me metí a un negocio que justo estaba por cerrar, y les conté como pude lo que me pasó, les pedí por favor que me dejen llamar a mi mamá, a mi casa. Llame y como pude, esperé hasta que mi familia, toda mi familia, me fuera a buscar. Yo estaba llorando, y no podía parar de llorar.
Me abrazaron y mamá me dijo también llorando: - Menos mal, mi chiquita, menos mal que no te hicieron nada. No podría vivir sin vos.
------------------------------***--------------------------
No hay día en mi vida que no me imagine que esta situación se hace realidad, no hay día en mi vida en que no tenga miedo a algún día no volver, no hay día de mi vida en que no me imagine que mis amigos y familia me lloran y piden por mi aparición, no hay día en mi vida en que no tenga miedo de que, un día, el cartel que pide por una mujer tenga mi cara.
Yo sé que no voy a reaccionar así, pero quiero creer que sí. Quiero creer que voy a poder escapar, que no me voy a dejar llevar, que no me va a pasar, quiero creer que esto a mí no me va a pasar (que ni a mí, ni a ninguna más). Pero tengo miedo, pero me asusta, pero quiero dejar escrito esto para que papá y mamá sepan que si un día desaparezco, que si un día no vuelvo, fue porque no pude escapar, fue porque me ganó el miedo.
Y no hay día de mi vida en que no me imagine que nunca más voy a tener que compartir la imagen de una chica, que nunca más voy a pedir por la aparición de ninguna más, que nunca más me voy a imaginar posibles escenarios, que nunca más porque por fin habrán entendido que somos personas, no bolsas de consorcio, que somos personas, no pedazos de carne. Que somos personas, carajo, y nos duele ver cómo nos tratan.
Que nunca más.
Que no vamos a pensar ni pasar por esto; ni un sólo día más.
Al instante un tipo me toca el brazo. Me quedó unos segundos pensando qué hacer, si mirarlo o tratar de correr.
Decido darme vuelta y veo una camioneta blanca, con una puerta grande corrediza y las dos puertas de adelante, del acompañante y el conductor. Miro al conductor que le dice algo como que se apure, miro al tipo que me agarra ahora del cuello y me dice de nuevo:
-No entendes lo que te dije? Subí de una vez, la puta que te parió.
Fueron cinco minutos y se me pasaron todas las imágenes del mundo. Se me pasó la cara de mi mamá, la cara de mi papá, la cara de mi hermano, la cara de mis amigos, la cara de todos los que me conocen, y de los que no también, se me pasó la idea de desaparecer, se me pasó la idea de que de repente las redes sociales se conviertan en una foto mía con las palabras más temidas de mi vida: "DESAPARECIÓ, POR FAVOR ESTAMOS BUSCÁNDOLA", se me pasó la voz de mamá quebrada, la desesperación de papá por saber qué pasó, se me pasó quizás los medios preguntándose qué llevaba puesto, o si estudiaba, o si trabajaba, o dónde vivía, o si mis amigos se drogaban, se me pasó la idea de no aparecer más, de no existir más, o de existir y que mi vida sea un calvario por el resto de mi vida. Se me pasó lo que tantas veces les pasó a tantas chicas y la fuerza, la entereza, el valor con la que se enfrentaron a las mierdas que nos quieren tratar como sus presas.
Se me pasó todo eso y en un segundo viendo como el tipo me sostenía de la campera, diciéndole al amigo que vaya a ayudarlo para meterme adentro de la camioneta, me puse a gritar fuerte "SOLTAME PEDAZO DE MIERDA, SOLTAME, AYUDA", me saqué la campera y corrí.
No sé cuánto corrí, no sé a dónde me fui, estaba oscuro, tenía miedo y el corazón se me salía del pecho.
Me metí a un negocio que justo estaba por cerrar, y les conté como pude lo que me pasó, les pedí por favor que me dejen llamar a mi mamá, a mi casa. Llame y como pude, esperé hasta que mi familia, toda mi familia, me fuera a buscar. Yo estaba llorando, y no podía parar de llorar.
Me abrazaron y mamá me dijo también llorando: - Menos mal, mi chiquita, menos mal que no te hicieron nada. No podría vivir sin vos.
------------------------------***--------------------------
No hay día en mi vida que no me imagine que esta situación se hace realidad, no hay día en mi vida en que no tenga miedo a algún día no volver, no hay día de mi vida en que no me imagine que mis amigos y familia me lloran y piden por mi aparición, no hay día en mi vida en que no tenga miedo de que, un día, el cartel que pide por una mujer tenga mi cara.
Yo sé que no voy a reaccionar así, pero quiero creer que sí. Quiero creer que voy a poder escapar, que no me voy a dejar llevar, que no me va a pasar, quiero creer que esto a mí no me va a pasar (que ni a mí, ni a ninguna más). Pero tengo miedo, pero me asusta, pero quiero dejar escrito esto para que papá y mamá sepan que si un día desaparezco, que si un día no vuelvo, fue porque no pude escapar, fue porque me ganó el miedo.
Y no hay día de mi vida en que no me imagine que nunca más voy a tener que compartir la imagen de una chica, que nunca más voy a pedir por la aparición de ninguna más, que nunca más me voy a imaginar posibles escenarios, que nunca más porque por fin habrán entendido que somos personas, no bolsas de consorcio, que somos personas, no pedazos de carne. Que somos personas, carajo, y nos duele ver cómo nos tratan.
Que nunca más.
Que no vamos a pensar ni pasar por esto; ni un sólo día más.
09 septiembre, 2017
Que se vayan a la concha de su madre
Que se vayan a la concha de su madre,
el mentiroso,
el corrupto y la corrupción,
el xenófobo,
el homofóbico,
los medios de comunicación que desinforman,
los gobiernos ausentes,
el Estado responsable de desapariciones en democracia,
el que no se pregunta dónde está Santiago.
la policía que reprime y reprime:
trabajadores, mujeres y marchas con causas que no les importan,
que no quieren que se visibilicen.
Los encubridores.
Los violadores,
que se vayan bien a la concha de su madre los violadores,
la cultura de la violación,
los misóginos,
los machistas y su machismo,
el patriarcado,
los que le echan siempre la culpa a la mujer de lo que le pasa,
de lo que le hicieron,
los que ante los femicidios permanecen inmóviles
y no los ataca la bronca
de que
están
matándonos.
Los que manejan la trata de blancas,
los que piensan que las mujeres somos carne a disposición para satisfacerlos.
Los que no entienden el no y abusan de su fuerza,
los maltratadores y su maltrato.
Los pedófilos también, que se vayan todos juntos a la concha de su madre.
Las injusticias y los injustos,
los tibios,
los que dicen no interesarse en la política,
y después votan y defienden a los que hunden el país,
los que no les importa tu trabajo,
tu salario,
tus estudios,
tu salud,
ni tus necesidades.
Los que solo saben ver su ombligo y si no le tocan sus intereses,
todo está bien.
Que se vayan bien a la concha de su madre,
todos los que no les duele el hambre,
el pobre (los pobres porque, lamentablemente, son muchos)
la gente durmiendo en la calle,
pasando frío,
los enfermos,
los que ven en tu salud, en tu enfermedad,
un negocio,
y no les importa si sufrís, si la pasas mal, si te podés morir.
los que no les importan los niños que necesitan ayuda,
un plato de comida,
una frazada,
o un juguete para no olvidarse de que, en realidad, son niños.
O no - pido disculpas-,
mejor no.
"A la concha de su madre" no,
porque seguiríamos responsabilizando a la mujer
(y eso es grave y peligroso).
Mejor que todos estos se vayan bien a la mierda.
Porque ahí pertenecen: a la mismísima mierda que es donde, seguro,
se sienten cómodos.
el mentiroso,
el corrupto y la corrupción,
el xenófobo,
el homofóbico,
los medios de comunicación que desinforman,
los gobiernos ausentes,
el Estado responsable de desapariciones en democracia,
el que no se pregunta dónde está Santiago.
la policía que reprime y reprime:
trabajadores, mujeres y marchas con causas que no les importan,
que no quieren que se visibilicen.
Los encubridores.
Los violadores,
que se vayan bien a la concha de su madre los violadores,
la cultura de la violación,
los misóginos,
los machistas y su machismo,
el patriarcado,
los que le echan siempre la culpa a la mujer de lo que le pasa,
de lo que le hicieron,
los que ante los femicidios permanecen inmóviles
y no los ataca la bronca
de que
están
matándonos.
Los que manejan la trata de blancas,
los que piensan que las mujeres somos carne a disposición para satisfacerlos.
Los que no entienden el no y abusan de su fuerza,
los maltratadores y su maltrato.
Los pedófilos también, que se vayan todos juntos a la concha de su madre.
Las injusticias y los injustos,
los tibios,
los que dicen no interesarse en la política,
y después votan y defienden a los que hunden el país,
los que no les importa tu trabajo,
tu salario,
tus estudios,
tu salud,
ni tus necesidades.
Los que solo saben ver su ombligo y si no le tocan sus intereses,
todo está bien.
Que se vayan bien a la concha de su madre,
todos los que no les duele el hambre,
el pobre (los pobres porque, lamentablemente, son muchos)
la gente durmiendo en la calle,
pasando frío,
los enfermos,
los que ven en tu salud, en tu enfermedad,
un negocio,
y no les importa si sufrís, si la pasas mal, si te podés morir.
los que no les importan los niños que necesitan ayuda,
un plato de comida,
una frazada,
o un juguete para no olvidarse de que, en realidad, son niños.
O no - pido disculpas-,
mejor no.
"A la concha de su madre" no,
porque seguiríamos responsabilizando a la mujer
(y eso es grave y peligroso).
Mejor que todos estos se vayan bien a la mierda.
Porque ahí pertenecen: a la mismísima mierda que es donde, seguro,
se sienten cómodos.
12 agosto, 2017
Todas las cosas por las que te admiro
Me dijeron que no podían hacer nada para que me duela menos pero que un día iba a dejar de doler. Me dijeron que mejor así, que vos estabas mejor así.
Me dijeron que me tenía que poner bien porque ya no sufrías más.
Me dijeron, también, que vos sabías todo lo que yo te quería. Y que vos me querías un montón a mí también.
Me dijeron que lo bueno de tocar fondo es que después solo podes salir a flote.
Me dijeron que después de todos días grises y llenos de nubes horribles que tapan la vista, solo queda que salga el sol.
Me dijeron que, más adelante, solo iba a recordar las risas y los buenos momentos que nos quedaban.
Me dijeron eso y un montón de cosas, solo por el hecho de querer que sufra menos al saber que ya no estás acá. Y que hace cuatro años vos, tío, ya no estás acá.
No sé por qué te escribo como si pudieras leer esto, quizás porque es más fácil pensar que en realidad sí, que en algún lugar vos estás leyendo esto, incluso mientras lo estoy escribiendo.
La muerte es eso que está ahí, ¿viste? Escondida un poco, pero presente todo el tiempo. Recordándote que está ahí, que en cualquier momento ella está ahí y puede decidir por vos sin importar cuán pronto sea, cuán injusto, sin importar cuánto disfrutaste y si pudiste (o no) despedirte de los que amás.
A veces la muerte es incluso más injusta y busca que sufras lo suficiente como para que sepas que además de morirte, la vida es eso: esperar, a veces, que llegue. Y entre médicos, y tratamientos, entre medicinas, entre llantos, entre "no me quiero morir", un día llega y el que se queda acá tiene que conformarse con que, al menos, el otro ya no sufre más. Y no basta. La ausencia duele a cada paso que damos.
Que injusta es la muerte, qué injusta es la vida a veces también.
Y yo te extraño tío, ¿sabes? Todos los días me acuerdo de algo que me hace acordar a vos, que me hace acordar a lo que nos hacía reír, que me hace acordar a las cosas que compartíamos, que me hace acordar a que ya no estás más. Y que llego el momento más triste, el más temido, que es que ya no me acuerdo tu voz. Ni tampoco de tu risa.
Y duele, ¿sabés? Duele un montón.
Duele como la última vez que te ví en esa cama de ese hospital, conectado a esa maquina, ya dormido pero todavía acá, que no te pude decir todo lo que te amo, que solo pude decirte chau y darte un beso en la frente, y salir llorando. Que supe, te juro que supe, que era nuestra despedida.
Me queda el sabor amargo de la última vez que te vi y no te pude recordar que te amo tanto que te voy a recordar todos los días de mi vida.
Entonces por esto, por todo esto, te quiero recordar todas las cosas por las que te admiro.
Te admiro porque luchaste hasta el último día de tu vida.
Te admiro por tu fuerza, y tus ganas de vivir.
Te admiro porque sufriste mucho y seguiste, contra viento y marea.
Te admiro por todo el amor desinteresado que nos brindaste en vida.
Te admiro por las enseñanzas que nos dejaste. Que me dejaste.
Te admiro porque luchaste por tus derechos en tiempos donde la discriminación y los prejuicios estaban a la orden del día.
Te admiro porque me enseñaste que el que te quiere, te quiere como sos, con tus ideas, tus defectos, tus luchas, tus fantasmas.
Te admiro por todo lo que hiciste en tu vida, por las ganas de saber todo el tiempo algo nuevo, por lo trabajador, por lo capaz, por lo inteligente.
Te admiro porque me hiciste más fuerte, me hiciste más sensible, me hiciste más luchadora a mí también.
Te admiro porque eras el amor con forma de persona, la personificación del amor más puro y genuino que alguien podría brindar(me).
Te admiro porque admirarte es, también, mi forma de decirte
Que gracias,
que te amo.
Que siempre vas a estar y siempre vas a ser mi mejor amigo.
Y una suma de recuerdos que te juro,
nunca,
nunca se van a borrar.
03 agosto, 2017
De cuando fui famosa por un ratito
Mis papás todavía estaban juntos y mamá había elegido anotarse para formar parte de una feria del barrio. Los fines de semana, entonces, ella estaba ahí.
Desde el comienzo, estuve acompañándola. Ella vendía velas y jabones. Bueno, vendía a veces era una forma de decir. Pero, sin embargo, ella estaba ahí.
Yo iba algunos fines de semana, en principio. Iba todos los fines de semana, un poco después.
Un día, unos nenes me tocan el hombro y me dicen "¿Nos podemos sacar una foto con vos?" "¿Una foto? ¿Conmigo?". "Si, es que vos te parecés a una famosa". "¿Yo famosa? Bueno, dale", les digo. Y así fue cómo me saque una foto con dos nenes que no sabía quiénes eran, pero ellos pensaban que yo me parecía a alguien. Y estuvo bueno.
Estuvo bueno sentir que alguien quería tener una foto conmigo, que yo no era nadie pero que igual alguien quería tener una foto conmigo.
De chiquita, desde muy chiquita, yo jugaba a ser famosa.
Primero quería ser famosa siendo modelo. Agarraba los tacos de mi mamá, le pedía su vestido -el que usó para casarse- o quizás pedía que me compren, por favor, que me compren cositas de princesa. Me pintaba y desfilaba después por el corto pasillo del departamento en el que vivíamos en Villa Celina. Entonces se escuchaba "Ahí viene la super modelo, la más linda de todas, ¡Mailen!". Y ahí salía yo, toda chiquita, vestida como princesa, desfilando, tirando besos, moviendo la cadera, con tacos que me quedaban grandes y pintada muy mal.
Después, más de adolescente, pensé "ya sé, quiero ser actriz". Recién nos mudábamos al barrio donde vivimos actualmente, por lo que yo lo único que hacía era ir al colegio y volver a mi casa. Y entonces yo quería, realmente quería ser actriz. Entonces les pedí, les supliqué, les rogué a mis papas que me dejen ser actriz. Mis papas me bancaron y me dijeron que sea lo que quiera ser. Siempre soñaba con formar parte de Chiquititas o de ser actriz en alguna novela. Me miraba al espejo y fingía una escena.
Me enteré de un seminario de diez clases, casi gratuito creo pero no me acuerdo, donde te enseñaban un poquito cómo era y yo, que era nueva y no entendía nada de qué calles eran cuales ni cómo llegar, fui. Mi mamá me llevo algunas clases, después vivía cerca así que iba y volvía sola.
Las primeras clases nos enseñaban cosas como cómo concentrarse, cómo relajarse, cómo hacer uso de las emociones cuando una escena lo precisara, etc. Salí de ahí feliz y muy relajada.
Un día salí de ahí y me desorienté. No sabía cómo tenía que volver a mi casa. Estaba en la plaza así que decidí buscar a la policía. "Me perdí". "¿Cómo que te perdiste?" me dicen. "Si, tenia que volver a mi casa, me desoriente y me perdí". "Bueno, ¿tenés algun telefono para comunicarte?". "Sí, el de mi mamá o el de mi casa" "Bueno pasanoslo". Se los paso. "Tenés que esperar, ¿sí?". "Sí, pero ya me acordé como volver". "No, no te podes ir, tenes que esperar". Esperé a mi mamá, me dijo que cómo me voy a perder si era re fácil volver, yo le digo que me desoriente, que no me acordaba cómo volver. Me dijo mirá y aprendé el camino que te tenés que aprender a manejar sola tarde o temprano.
No volví a querer ser actriz.
(Aunque siempre quise ser parte de una novela de Cris Morena)
Estaba terminando el colegio. Descubrí por este entonces cuánto me gustaba escribir. Empecé a escribir, era malísimo lo que hacía. No escribí más.
Desde 1° a 3° cambié dos veces qué quería ser. "Quiero ser veterinaria" pensaba firmemente. "Si, me gustan mucho los animales, los quiero cuidar y salvarles la vida". Eso sostuve hasta que en el último año, desde la escuela, nos incentivaban a que busquemos de qué se trata la carrera que habíamos elegido y demás cosas. Ahí ví que no era color de rosas, que no iba a poder con todo eso.
En los meses siguientes dije "bueno, entonces voy a estudiar Diseño de Imagen y Sonido. Sí, eso. Me encanta, quiero hacer cortos, sacar fotos, todo me gusta". Terminé la escuela, me anote a esa carrera. Conocí cómo era ir a la facultad, conocí profesores -me enamoré de uno- y compañeros, también me enamoré de uno. No podía aprobar. No me iba bien. No me sentía bien nunca, la pasaba mal siempre.
Me tomé un año. Durante ese año busqué, en vano, trabajar. Nunca me llamaron.
Siempre me gustó inglés, siempre quise estudiar. Mamá me insistía en que busque algo que me guste, que no pasaba nada si no trabajaba, pero que busque algo que me guste y estudie.
Un día me acompañó, fui a preguntar para ser Maestra Jardinera. Salí del lugar esperando para inscribirme al Profesorado de ingles. En simultáneo, descubrí que la Psicología me despertaba una pasión que jamás había sentido por otra cosa -además de inglés-, entonces volví a anotarme para estudiar en la facultad. Me estanqué y no pude aprobar matemática del CBC.
No podía seguir, ya no podía seguir.
Otra vez.
Ahora me anoté a Comunicacion Social y, también, estoy estudiando ingles.
Volví a escribir y sé que ahora, no lo voy a dejar.
Ya soy grande y no quiero ser famosa.
Me basta con encontrar mi lugar, lo que quiero seguir en mi vida, ser lo suficientemente buena y útil en lo que sea que haga.
Pero un día.
Un día fui famosa por un ratito.
Desde el comienzo, estuve acompañándola. Ella vendía velas y jabones. Bueno, vendía a veces era una forma de decir. Pero, sin embargo, ella estaba ahí.
Yo iba algunos fines de semana, en principio. Iba todos los fines de semana, un poco después.
Un día, unos nenes me tocan el hombro y me dicen "¿Nos podemos sacar una foto con vos?" "¿Una foto? ¿Conmigo?". "Si, es que vos te parecés a una famosa". "¿Yo famosa? Bueno, dale", les digo. Y así fue cómo me saque una foto con dos nenes que no sabía quiénes eran, pero ellos pensaban que yo me parecía a alguien. Y estuvo bueno.
Estuvo bueno sentir que alguien quería tener una foto conmigo, que yo no era nadie pero que igual alguien quería tener una foto conmigo.
De chiquita, desde muy chiquita, yo jugaba a ser famosa.
Primero quería ser famosa siendo modelo. Agarraba los tacos de mi mamá, le pedía su vestido -el que usó para casarse- o quizás pedía que me compren, por favor, que me compren cositas de princesa. Me pintaba y desfilaba después por el corto pasillo del departamento en el que vivíamos en Villa Celina. Entonces se escuchaba "Ahí viene la super modelo, la más linda de todas, ¡Mailen!". Y ahí salía yo, toda chiquita, vestida como princesa, desfilando, tirando besos, moviendo la cadera, con tacos que me quedaban grandes y pintada muy mal.
Después, más de adolescente, pensé "ya sé, quiero ser actriz". Recién nos mudábamos al barrio donde vivimos actualmente, por lo que yo lo único que hacía era ir al colegio y volver a mi casa. Y entonces yo quería, realmente quería ser actriz. Entonces les pedí, les supliqué, les rogué a mis papas que me dejen ser actriz. Mis papas me bancaron y me dijeron que sea lo que quiera ser. Siempre soñaba con formar parte de Chiquititas o de ser actriz en alguna novela. Me miraba al espejo y fingía una escena.
Me enteré de un seminario de diez clases, casi gratuito creo pero no me acuerdo, donde te enseñaban un poquito cómo era y yo, que era nueva y no entendía nada de qué calles eran cuales ni cómo llegar, fui. Mi mamá me llevo algunas clases, después vivía cerca así que iba y volvía sola.
Las primeras clases nos enseñaban cosas como cómo concentrarse, cómo relajarse, cómo hacer uso de las emociones cuando una escena lo precisara, etc. Salí de ahí feliz y muy relajada.
Un día salí de ahí y me desorienté. No sabía cómo tenía que volver a mi casa. Estaba en la plaza así que decidí buscar a la policía. "Me perdí". "¿Cómo que te perdiste?" me dicen. "Si, tenia que volver a mi casa, me desoriente y me perdí". "Bueno, ¿tenés algun telefono para comunicarte?". "Sí, el de mi mamá o el de mi casa" "Bueno pasanoslo". Se los paso. "Tenés que esperar, ¿sí?". "Sí, pero ya me acordé como volver". "No, no te podes ir, tenes que esperar". Esperé a mi mamá, me dijo que cómo me voy a perder si era re fácil volver, yo le digo que me desoriente, que no me acordaba cómo volver. Me dijo mirá y aprendé el camino que te tenés que aprender a manejar sola tarde o temprano.
No volví a querer ser actriz.
(Aunque siempre quise ser parte de una novela de Cris Morena)
Estaba terminando el colegio. Descubrí por este entonces cuánto me gustaba escribir. Empecé a escribir, era malísimo lo que hacía. No escribí más.
Desde 1° a 3° cambié dos veces qué quería ser. "Quiero ser veterinaria" pensaba firmemente. "Si, me gustan mucho los animales, los quiero cuidar y salvarles la vida". Eso sostuve hasta que en el último año, desde la escuela, nos incentivaban a que busquemos de qué se trata la carrera que habíamos elegido y demás cosas. Ahí ví que no era color de rosas, que no iba a poder con todo eso.
En los meses siguientes dije "bueno, entonces voy a estudiar Diseño de Imagen y Sonido. Sí, eso. Me encanta, quiero hacer cortos, sacar fotos, todo me gusta". Terminé la escuela, me anote a esa carrera. Conocí cómo era ir a la facultad, conocí profesores -me enamoré de uno- y compañeros, también me enamoré de uno. No podía aprobar. No me iba bien. No me sentía bien nunca, la pasaba mal siempre.
Me tomé un año. Durante ese año busqué, en vano, trabajar. Nunca me llamaron.
Siempre me gustó inglés, siempre quise estudiar. Mamá me insistía en que busque algo que me guste, que no pasaba nada si no trabajaba, pero que busque algo que me guste y estudie.
Un día me acompañó, fui a preguntar para ser Maestra Jardinera. Salí del lugar esperando para inscribirme al Profesorado de ingles. En simultáneo, descubrí que la Psicología me despertaba una pasión que jamás había sentido por otra cosa -además de inglés-, entonces volví a anotarme para estudiar en la facultad. Me estanqué y no pude aprobar matemática del CBC.
No podía seguir, ya no podía seguir.
Otra vez.
Era muy piba para saber que quería hacer para toda mi vida. Nos
exigen que decidamos toda nuestra vida de un año a otro, y es demasiado pronto para saberlo.
Ahora me anoté a Comunicacion Social y, también, estoy estudiando ingles.
Volví a escribir y sé que ahora, no lo voy a dejar.
Ya soy grande y no quiero ser famosa.
Me basta con encontrar mi lugar, lo que quiero seguir en mi vida, ser lo suficientemente buena y útil en lo que sea que haga.
Pero un día.
Un día fui famosa por un ratito.
20 julio, 2017
¿Qué es la amistad?
¿Qué es la amistad si no es compañía, si no es confianza, si no es sinceridad, si no es querer al otro como si fuera parte de tu familia? ¿Qué es la amistad si no es ese vinculo único, interminable, de risas y tristezas compartidas? ¿Qué es si no es un cúmulo de consejos que no seguimos pero queremos que el otro intente? ¿Qué es la amistad si no hay respeto por lo que pensamos, por lo que somos, por lo que elegimos? ¿Qué es la amistad si la definimos y aceptamos según lo que nosotros pensamos, queremos y elegimos?
¿Cuántas veces pensaste en alguien en especial, en muchos alguien especiales mientras leías esto? ¿Qué harías, qué y quién serías sin ellos?
Es mentira que la gente que se fue no fueron amigos, que no valieron la pena, que no nos enseñaron nada. Es mentira que si tenés muchos amigos no tenés ninguno real. Que si tenés muchos amigos, en realidad estás solo. La única manera de estar solo es sentirte solo y eso no tiene que ver con la amistad. Podes tener el único y mejor amigo de tu vida y sentirte muy solo. Podes tener un montón y sentirte lo más acompañado posible. Si te sentís solo tiene que ver con todas las emociones y cosas que te pasan, tiene que ver con que a veces está bien estar solo, y eso no significa que la amistad no valga, que sean malos amigos, ni nada de lo que te digan. La soledad no es tan mala como te dicen. A veces está bien. Solo empieza a estar mal, cuando el que está mal sos vos.
Crecemos acompañados de nuestra familia, la que nos tocó en suerte (o en desgracia, en algunas ocasiones) y en el medio de todo, nos rodeamos de gente a las que empezamos a llamar amigos y que a veces solo a veces, se convierten en la familia que adoptamos y pudimos elegir.
Las personas vamos y venimos de las vidas de otros constantemente, y hay que dejar de establecer juicio de valor sobre las personas. Que nadie te haga sentir que no valés, solo porque la amistad no sea lo que esperaron.
"¿Qué es la amistad?" nos preguntamos. La definición de internet es algo así como "una relación de afecto, simpatía y confianza que se dan entre personas que no son familia" y se equivoca. La amistad es ese sentimiento de que formás parte de una familia que no es tuya, es saber que alguien te escucha, que te entiende -y a veces sí lo intenta-, que te ayuda cuando es necesario y cuando no, también, son esos consejos en el momento justo, en la medida justa. Es saber que no importa cuánto se vean, importa que están, a lo lejos o bien cerquita, pero están.
Nunca somos los mismos antes y después de que nos pasan cosas, personas, lugares, sentimientos. Nunca somos los mismos cuando conocemos y después de conocer a quienes supimos entender como amigos y tuvimos que decir adiós por razones que quizás hoy ya no recuerdes.
Nunca, jamás somos los mismos después de aprender que la amistad no es un vinculo de intereses. Que amigo es quien quiere estar sin importar diferencias, sin importar discusiones. Aprendemos, entonces, que es compañía desinteresada. Nos equivocamos constantemente para entender cosas que antes no. Porque crecemos como personas y somos todos los días alguien nuevo.
Entonces crecés y un día por fin entendés que tus amigos son los que están a pesar de todo, los que, con el paso del tiempo, siguen firmes ahí sin importar qué pase. Un día te das cuenta de que ellos son las personas con las que compartiste una porción grande de tu vida y que eso no tiene que ver con la cantidad de años o de tiempo, sino de calidad, de intensidad, de vivencias, son los que saben todo lo que te pasa y que te acompañan, te entienden a veces sin que digas nada, te aceptan así, con toda tu locura, con todos tus problemas, con todos tus malos días, con todo lo que sos. Se ponen felices por vos de la manera más genuina. Se ponen tristes cuando estás triste, o cuando te pasa algo triste.
La amistad es y en esto de ser, se convirtió en algo importante. Tantos autores escribiendo sobre ella no podían estar equivocados. Porque como cada sentimiento, es necesario plasmarlo con arte para demostrar cuán lindo puede ser y los sentimientos no se equivocan.
Y por eso, por alguna razón que todavía nadie entiende muy bien, el 20 de julio de todos los años se festeja el día del amigo. "Es porque el hombre llego a la Luna", te dicen.
¿Y eso qué tiene que ver con la amistad? Nada. Ah, me parecía pero había que darle una explicación, igual, así que.
Pero si no tenés amigos o si alguna vez sentiste no tener amigos, este día probablemente te haya hecho sentir solo, muy solo, porque mientras vos te quedabas en tu casa, otros salían y se divertían. Ahora quizás te pase lo mismo, pero entendés que lo que vale no es no estar solo y tener alguien con quien compartir este día, es que tengas un amigo que quiera estar este día y el resto de los días contando con tu amistad, porque esas amistades son las que suman. Rodeate de gente que te sume, siempre.
Y si tenés amigos, aprovechá entonces que existe este día para vivir un día más de consejos, de risas, de cervezas tomadas y momentos que se van y no vuelven más con tus amigos, y que está bien que sea así. Agarralos y deciles cuánto los querés. Agradeceles la compañía, la incondicionalidad, la sinceridad y el amor de todos los días. Agradeceles la risa, el hombro y el abrazo en los momentos duros, los consejos que seguimos y los que escuchamos pero no. Agradeceles que elijan un día más estar con vos. Que deje de importar cuán comercial y sinsentido sea, ¿qué hay de malo en tomarse el día como una excusa para decirle a ese amigo, a esa amiga, a ese grupo de amigos y amigas que estás ahí, y que vas a seguir codo a codo? Y que está bien ponerte cursi, que se banquen ser especiales, que se banquen ser las personas que te sostienen en los momentos más duros, y que comparten con vos tus alegrías de la manera más genuina posible.
Decí feliz día del amigo aunque no entiendas por qué existe. Decí feliz día que es un día más de vida (juntos) y eso es lo que se festeja.
11 julio, 2017
Elige tu propia aventura
Cuando era chiquita me gustaba robarle los juguetes y libros a mi hermano, todo lo que él tuviera me resultaba extremadamente llamativo.
Él es mayor que yo, y estaba lleno de bandejas y más bandejas de muñequitos, juguetes, rompecabezas, pistas de carreras, colecciones de kinder, los mejores libros, todo eso teníamos. Todo eso tenía (él). Pasábamos horas jugando con sus cosas. Nos divertíamos con poco, siempre nos reíamos con él.
Un día, encontré unos libros que tenía él, era una colección de libros que, aunque no entendía muy bien, me llamaba la atención, siempre me llamo la atención. Los libros consistían en un comienzo en común, después de ese comienzo se disparaban dos posibles continuaciones, después de esas continuaciones otras dos posibles continuaciones y así hasta el final, sabiendo que por supuesto lo que elijas sería el rumbo de la historia. Es decir, en una hoja podían estar por casarse dos personas y a la siguiente continuación, se podía morir uno de ellos si elegías la opción que llevaba a eso.
Esta colección de libros se llamaba "Elige tu propia aventura". El libro comenzaba con este lema: "Las posibilidades son múltiples; algunas elecciones son sencillas, otras sensatas, unas temerarias... y algunas peligrosas. Eres tú quien debe tomar las decisiones. Puedes leer este libro muchas veces y obtener resultados diferentes. Recuerda que tú decides la aventura, que tú eres la aventura. Si tomas una decisión imprudente, vuelve al principio y empieza de nuevo. No hay opciones acertadas o erróneas, sino muchas elecciones posibles.".
Había muchos pero muchos libros y yo le pedí uno a mi hermano, que sería el que tengo aún ahora en mi biblioteca. Lo leí una primera vez, cuando sabía ya hacerlo, mi hermano me contó cómo se leía, y me encantó. Era tan divertido. Estaba tan bien narrado que era como si fueras vos, metido en esa historia con el nombre de un personaje.
He leído ese libro durante toda mi vida, unas dos, tres o cuatro veces. He querido elegir todas las opciones posibles, me he perdido en el medio. Hay infinitas posibilidades, resulta imposible elegirlas todas.
A veces -haciendo un poquito de trampa-, me anticipaba antes de elegir, elegía una opción, leía un poco y, si no me gustaba el hilo, si por ahí se moría uno de los protagonistas, si corría peligro, si se desenamoraba, volvía atrás y elegía la otra. La opción "feliz", la que no se moría nadie, la que se salvaban del peligro, la que el amor triunfaba por fín.
Un día entendí que ese era el propósito del libro: que seas capaz de tomar decisiones que afecten el curso de una historia (o no) y sepas que esa historia puede ser tu vida.
Un día, encontré unos libros que tenía él, era una colección de libros que, aunque no entendía muy bien, me llamaba la atención, siempre me llamo la atención. Los libros consistían en un comienzo en común, después de ese comienzo se disparaban dos posibles continuaciones, después de esas continuaciones otras dos posibles continuaciones y así hasta el final, sabiendo que por supuesto lo que elijas sería el rumbo de la historia. Es decir, en una hoja podían estar por casarse dos personas y a la siguiente continuación, se podía morir uno de ellos si elegías la opción que llevaba a eso.
Esta colección de libros se llamaba "Elige tu propia aventura". El libro comenzaba con este lema: "Las posibilidades son múltiples; algunas elecciones son sencillas, otras sensatas, unas temerarias... y algunas peligrosas. Eres tú quien debe tomar las decisiones. Puedes leer este libro muchas veces y obtener resultados diferentes. Recuerda que tú decides la aventura, que tú eres la aventura. Si tomas una decisión imprudente, vuelve al principio y empieza de nuevo. No hay opciones acertadas o erróneas, sino muchas elecciones posibles.".
Había muchos pero muchos libros y yo le pedí uno a mi hermano, que sería el que tengo aún ahora en mi biblioteca. Lo leí una primera vez, cuando sabía ya hacerlo, mi hermano me contó cómo se leía, y me encantó. Era tan divertido. Estaba tan bien narrado que era como si fueras vos, metido en esa historia con el nombre de un personaje.
He leído ese libro durante toda mi vida, unas dos, tres o cuatro veces. He querido elegir todas las opciones posibles, me he perdido en el medio. Hay infinitas posibilidades, resulta imposible elegirlas todas.
A veces -haciendo un poquito de trampa-, me anticipaba antes de elegir, elegía una opción, leía un poco y, si no me gustaba el hilo, si por ahí se moría uno de los protagonistas, si corría peligro, si se desenamoraba, volvía atrás y elegía la otra. La opción "feliz", la que no se moría nadie, la que se salvaban del peligro, la que el amor triunfaba por fín.
Un día entendí que ese era el propósito del libro: que seas capaz de tomar decisiones que afecten el curso de una historia (o no) y sepas que esa historia puede ser tu vida.
Crecí y me dí cuenta que. de alguna manera, vivir era escribir mi propia aventura, mi propio libro, mi propia historia, con mis elecciones y lo que eso desencadenara. Crecí y entendí que, pase lo que pase, de eso se trata la vida.
Elegir.
A veces lo mejor, a veces lo peor. Pero todo tiene un efecto en lo que sigue.
Lo malo: no podés hacer trampa. No podes volverte sobre tus decisiones y elegir otra vez.
(Ojalá se pudiera).
Tenés que vivir, equivocarte, sufrir, reírte, aprender, equivocarte de nuevo, tomar caminos lindos, otros no tantos, arriesgarte, enamorarte, que te rompan el corazón, encontrarte llorando por amor, encontrarte sonriendo por un mensaje, hacerte de amigos de los que son por una etapa, de los que son para siempre, sentirte traicionado, que te duela, que todo eso te duela. Crecer.
Que decía mi tío que en el dolor hay crecimiento, y tiene mucha razón.
De eso, de todo eso, se trata vivir.
Y ahora imaginate tu vida sabiendo qué es lo próximo, qué viene mañana, qué hay detrás de tu próxima elección, cuándo llega tu final, cuando termina tu aventura.
¿No le quita lo lindo y emocionante de avanzar cada casillero un poco más y vivir lo que tengamos que vivir? Por eso la aventura más linda de todas es la de vivir, sin pensar más allá.
Elegí tu propia aventura, y bancate lo que siga.
Sea lo que sea.
Y venga lo que venga.
Elegir.
A veces lo mejor, a veces lo peor. Pero todo tiene un efecto en lo que sigue.
Lo malo: no podés hacer trampa. No podes volverte sobre tus decisiones y elegir otra vez.
(Ojalá se pudiera).
Tenés que vivir, equivocarte, sufrir, reírte, aprender, equivocarte de nuevo, tomar caminos lindos, otros no tantos, arriesgarte, enamorarte, que te rompan el corazón, encontrarte llorando por amor, encontrarte sonriendo por un mensaje, hacerte de amigos de los que son por una etapa, de los que son para siempre, sentirte traicionado, que te duela, que todo eso te duela. Crecer.
Que decía mi tío que en el dolor hay crecimiento, y tiene mucha razón.
De eso, de todo eso, se trata vivir.
Y ahora imaginate tu vida sabiendo qué es lo próximo, qué viene mañana, qué hay detrás de tu próxima elección, cuándo llega tu final, cuando termina tu aventura.
¿No le quita lo lindo y emocionante de avanzar cada casillero un poco más y vivir lo que tengamos que vivir? Por eso la aventura más linda de todas es la de vivir, sin pensar más allá.
Elegí tu propia aventura, y bancate lo que siga.
Sea lo que sea.
Y venga lo que venga.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)