06 agosto, 2016

Que me pase a mi, una vez más

A quien corresponda:

Quiero poder escribirte cartas de amor, ¿sabes?
Cartas de amor, o no. Simplemente escribirte.
(Hace tiempo que no escribo para).

Y a veces me pregunto cuánto tiempo más va a pasar hasta el día que, finalmente, te encuentre en alguna parte.
Es que la realidad es que te busco, te busco y te sigo buscando pero no estás, no apareces, no te encuentro en otras caras, ni en otros lados, ni intentando ocupar mi cabeza en obligaciones o actividades con la idea de apartar el hecho de que estuve, estoy y seguiré estando -hasta que finalmente aparezcas- sola.

No quiero estar más sola ¿sabes?

Es que es tan difícil confiar en el amor cuando a vos no te pasa.
Y ves que de pronto tu amiga/o que estuvo soltera/o años y años se pone de novia/o, que está feliz y se le nota en la mirada, en la sonrisa, en la forma de contarte cada cosa que les pasa.
Y ¡eu, sí! qué lindo, me pone feliz que mis amigas o amigos estén bien con alguien que los cuide y quiera pero quiero que me pase a mí también, y ¿por qué no me pasa?
Es que no lo siento y eventualmente me cansa ser siempre la espectadora de las historias de amor.
Me canso de aconsejar, de ayudar a otros cuando están mal o sienten que no funciona o lo que sea, y me canso de la gente que quiere mostrar cuánto se ama y todo todo lo feliz que es en toda red social existente. Me cansa y no es envidia, no es resentimiento, no es bronca.
Es que no-me-pasa.

Y quiero que me pase, alguna vez.
Otra vez.

Me enamoré, sí, por supuesto.
Y me enganché.
Y me la jugué por amor varias veces.
Y no pasó nada.

Quiero que (me) pase algo,
Dale, aparecé por favor.

No me importa si te llamas Juan, José, Ramiro, Ariel, Esteban o Agustín o qué sé yo cómo. O si estudias, o si tenes alguna pasión o si sos del equipo contrario al que soy yo.

Aparecé para sacarme una sonrisa cada vez que miro al celular.
Aparecé para que mis insomnios (o lo que siempre llamamos insomnio y en realidad es falta de sueño, estrés o que dormiste tres horas de siesta) tengan una razón más de ser cuando me encuentre pensando en vos.
Aparece para volver a tener la sensación que te queda de estar besándote cuando ya te hayas ido y esa sensación linda que te da el amor en la panza. Esos nervios previos a verte. Esa complicidad. Esas sonrisas sin sentido ni motivo aparente. Esas miradas cómplices. Esas esperas (que parecen eternas) a alguna respuesta importante.
Aparece para sentir que me chupa un huevo si la idea de completud no existe en el amor (o no debería), para que decirme que soy re celosa y me tengo que calmar, para ayudarme a confiar de vuelta, para mirarme con cara de que estoy re loca, para reírnos a carcajadas, para que (aunque suena extremadamente cursi y de primer amor) cuando hagamos el amor sienta que nos amamos, para mirar series o armar planes en grupos de amigos y/o solos, para discutir cuando me lleves la contra en algo que considere importante o que tengo razón o enojarme si algo no me gusta.
Aparecé y hagámonos bien.

Ni siquiera digo felices porque no tenes por qué cargar con la obligación de hacerme feliz y la felicidad depende de otras cosas y tiene otros factores implicados; simplemente hacernos bien.
Estar bien. Juntos.
Querernos, pensarnos, buscarnos y encontrarnos.

Quiero que me pase a mí (una vez más) y que al hablar de vos una sonrisa se asome, y contarle a mis amigas de vos y armar todo un debate que gire entorno a qué hago o qué te digo.
Quiero que me pase a mí y animarme a sentir sin miedo a que me rompan en pedacitos el alma.
Quiero sentir que nunca nadie me rompió el corazón y que vos nunca lo vas a hacer.
(Y olvidarme que no creo en los nunca o en los siempre).


Quiero volver a amar desmedidamente.
Así, como supe amar alguna vez.
y sentir que valió la pena esperar(te).


Dale.
Que no me gusta esperar 
pero igual, 
te espero.