Esperaba que no tuviéramos que llegar a este momento pero, indudablemente, acá estamos.
Y es(t)e momento llegó.
Durante dos, tres o cuatro días lo único que hice es pensar en cómo salvarnos del pozo al que nos estábamos cayendo y no me di cuenta de que ya estábamos metidos en él, en realidad.
Acá está muy oscuro y a vos no te gusta la oscuridad.
(A mí tampoco)
Te pensé durante días, y noches enteras.
Pensé en una y un millón de formas de salvarnos de lo que viene después de que, uno de nosotros (vos) se de cuenta de que ya no funcionaba, esto ya no funcionaba.
Sabíamos lo que seguía, y ninguno quería que.
Y pensé una y mil veces en cómo salvar nuestro amor.
Cómo salvarnos.
Pero ya no había forma.
Intenté aprender a escribir poemas aunque no me guste escribirlos, aunque no sepa cómo, aunque no entienda qué es un verso y cuántos renglones van acá y cuántos en el renglón siguiente, aunque no entienda nada de nada, yo te quise y por eso te escribo.
Y por eso siempre lo voy a hacer.
Una vez te hice un poema de esos que te gustaban y entonces, entre risas, te dije que te lo dedicaba. Tu cara era entre la de sorprendido y tímido, o como la de quien prefiere salir de ahí.
De acá.
De mí.
Con vos era todo incertidumbre, un día me querías y al otro quizá te olvidabas de mí.
Tuvimos momentos de los más lindos, canciones que nos dedicábamos, charlas interesantes, risas, besos, abrazos, noches juntos que parecía que nada importaba.
Y te quise tanto, la puta madre.
Te quise tanto...
Te quise tanto que esperaba el momento en que vengas, me abraces, y me digas que estaba todo bien, que todo iba a estar bien, no importa cuán grave sea la situación que estuviésemos atravesando, todo iba a estar bien. Que no había tormentas, que nunca iban a haber.
Te quise tanto que cuando te lo decía siempre esperaba tu "y yo también, mi amor, yo también"
(y todas las veces lo escuchaba).
Te quise tanto que empecé a querer que se callaran los fantasmas de mi cabeza.
Te quise tanto que, en el afán de quererte, me olvidé de mí misma: me convertí en otra, una yo que no quería ser.
Y me encontré desdibujada.
Te quise tanto que, un día, te encontré.
Y al otro, te perdí.
Te quise tanto que me pregunto cuántas horas faltan para que vuelvas, para que me beses,
cuántas para que te vuelvas a ir,
y cuántas para que ya no me extrañes más.
Pero ahora me desperté,
y mientras tanto seguís acá, mientras tanto me querés.
Mientras tanto te veo y nos sonreímos,
te toco, nos besamos
y nada de todo esto pasó.
Quiero despertarme todos los días sabiendo que todo fue un sueño
(una pesadilla)
Que seguís acá, quiero saber que un día me querés y al otro me querés un poquito más, que nuestro amor no es de esos que te enseñan de chiquito, esos que te dicen que el amor obsesivo no es obsesivo, que eso es amor, que celar está bien, que un poquito es normal.
Quiero despertarme y saber que no nos amábamos de la manera que nos enseñaron amar, que lo hacemos bien, y nos hicimos bien.
Quiero que me despiertes, como hoy, con un desayuno y un beso con gusto a café.
Y sentir que no te vas, y que no te vas a ir.
(No te vayas,
por
favor).