20 julio, 2017

¿Qué es la amistad?

¿Qué es la amistad si no es compañía, si no es confianza, si no es sinceridad, si no es querer al otro como si fuera parte de tu familia? ¿Qué es la amistad si no es ese vinculo único, interminable, de risas y tristezas compartidas? ¿Qué es si no es un cúmulo de consejos que no seguimos pero queremos que el otro intente? ¿Qué es la amistad si no hay respeto por lo que pensamos, por lo que somos, por lo que elegimos? ¿Qué es la amistad si la definimos y aceptamos según lo que nosotros pensamos, queremos y elegimos?
¿Cuántas veces pensaste en alguien en especial, en muchos alguien especiales mientras leías esto? ¿Qué harías, qué y quién serías sin ellos?
Es mentira que la gente que se fue no fueron amigos, que no valieron la pena, que no nos enseñaron nada. Es mentira que si tenés muchos amigos no tenés ninguno real. Que si tenés muchos amigos, en realidad estás solo. La única manera de estar solo es sentirte solo y eso no tiene que ver con la amistad. Podes tener el único y mejor amigo de tu vida y sentirte muy solo. Podes tener un montón y sentirte lo más acompañado posible. Si te sentís solo tiene que ver con todas las emociones y cosas que te pasan, tiene que ver con que a veces está bien estar solo, y eso no significa que la amistad no valga, que sean malos amigos, ni nada de lo que te digan. La soledad no es tan mala como te dicen. A veces está bien. Solo empieza a estar mal, cuando el que está mal sos vos.
Crecemos acompañados de nuestra familia, la que nos tocó en suerte (o en desgracia, en algunas ocasiones) y en el medio de todo, nos rodeamos de gente a las que empezamos a llamar amigos y que a veces solo a veces, se convierten en la familia que adoptamos y pudimos elegir. 
Las personas vamos y venimos de las vidas de otros constantemente, y hay que dejar de establecer juicio de valor sobre las personas. Que nadie te haga sentir que no valés, solo porque la amistad no sea lo que esperaron. 

"¿Qué es la amistad?" nos preguntamos. La definición de internet es algo así como "una relación de afecto, simpatía y confianza que se dan entre personas que no son familia" y se equivoca. La amistad es ese sentimiento de que formás parte de una familia que no es tuya, es saber que alguien te escucha, que te entiende -y a veces sí lo intenta-, que te ayuda cuando es necesario y cuando no, también, son esos consejos en el momento justo, en la medida justa. Es saber que no importa cuánto se vean, importa que están, a lo lejos o bien cerquita, pero están. 

Nunca somos los mismos antes y después de que nos pasan cosas, personas, lugares, sentimientos. Nunca somos los mismos cuando conocemos y después de conocer a quienes supimos entender como amigos y tuvimos que decir adiós por razones que quizás hoy ya no recuerdes. 
Nunca, jamás somos los mismos después de aprender que la amistad no es un vinculo de intereses. Que amigo es quien quiere estar sin importar diferencias, sin importar discusiones. Aprendemos, entonces, que es compañía desinteresada. Nos equivocamos constantemente para entender cosas que antes no. Porque crecemos como personas y somos todos los días alguien nuevo.

Entonces crecés y un día por fin entendés que tus amigos son los que están a pesar de todo, los que, con el paso del tiempo, siguen firmes ahí sin importar qué pase. Un día te das cuenta de que ellos son las personas con las que compartiste una porción grande de tu vida y que eso no tiene que ver con la cantidad de años o de tiempo, sino de calidad, de intensidad, de vivencias, son los que saben todo lo que te pasa y que te acompañan, te entienden a veces sin que digas nada, te aceptan así, con toda tu locura, con todos tus problemas, con todos tus malos días, con todo lo que sos. Se ponen felices por vos de la manera más genuina. Se ponen tristes cuando estás triste, o cuando te pasa algo triste.

La amistad es y en esto de ser, se convirtió en algo importante. Tantos autores escribiendo sobre ella no podían estar equivocados. Porque como cada sentimiento, es necesario plasmarlo con arte para demostrar cuán lindo puede ser y los sentimientos no se equivocan.

Y por eso, por alguna razón que todavía nadie entiende muy bien, el 20 de julio de todos los años se festeja el día del amigo. "Es porque el hombre llego a la Luna", te dicen.
¿Y eso qué tiene que ver con la amistad? Nada. Ah, me parecía pero había que darle una explicación, igual, así que.

Pero si no tenés amigos o si alguna vez sentiste no tener amigos, este día probablemente te haya hecho sentir solo, muy solo, porque mientras vos te quedabas en tu casa, otros salían y se divertían. Ahora quizás te pase lo mismo, pero entendés que lo que vale no es no estar solo y tener alguien con quien compartir este día, es que tengas un amigo que quiera estar este día y el resto de los días contando con tu amistad, porque esas amistades son las que suman. Rodeate de gente que te sume, siempre.

Y si tenés amigos, aprovechá entonces que existe este día para vivir un día más de consejos, de risas, de cervezas tomadas y momentos que se van y no vuelven más con tus amigos, y que está bien que sea así. Agarralos y deciles cuánto los querés. Agradeceles la compañía, la incondicionalidad, la sinceridad y el amor de todos los días. Agradeceles la risa, el hombro y el abrazo en los momentos duros, los consejos que seguimos y los que escuchamos pero no. Agradeceles que elijan un día más estar con vos. Que deje de importar cuán comercial y sinsentido sea, ¿qué hay de malo en tomarse el día como una excusa para decirle a ese amigo, a esa amiga, a ese grupo de amigos y amigas que estás ahí, y que vas a seguir codo a codo? Y que está bien ponerte cursi, que se banquen ser especiales, que se banquen ser las personas que te sostienen en los momentos más duros, y que comparten con vos tus alegrías de la manera más genuina posible.

Decí feliz día del amigo aunque no entiendas por qué existe. Decí feliz día que es un día más de vida (juntos) y eso es lo que se festeja. 

11 julio, 2017

Elige tu propia aventura

Cuando era chiquita me gustaba robarle los juguetes y libros a mi hermano, todo lo que él tuviera me resultaba extremadamente llamativo.
Él es mayor que yo, y estaba lleno de bandejas y más bandejas de muñequitos, juguetes, rompecabezas, pistas de carreras, colecciones de kinder, los mejores libros, todo eso teníamos. Todo eso tenía (él). Pasábamos horas jugando con sus cosas. Nos divertíamos con poco, siempre nos reíamos con él.
Un día, encontré unos libros que tenía él, era una colección de libros que, aunque no entendía muy bien, me llamaba la atención, siempre me llamo la atención. Los libros consistían en un comienzo en común, después de ese comienzo se disparaban dos posibles continuaciones, después de esas continuaciones otras dos posibles continuaciones y así hasta el final, sabiendo que por supuesto lo que elijas sería el rumbo de la historia. Es decir, en una hoja podían estar por casarse dos personas y a la siguiente continuación, se podía morir uno de ellos si elegías la opción que llevaba a eso.

Esta colección de libros se llamaba "Elige tu propia aventura". El libro comenzaba con este lema: "Las posibilidades son múltiples; algunas elecciones son sencillas, otras sensatas, unas temerarias... y algunas peligrosas. Eres tú quien debe tomar las decisiones. Puedes leer este libro muchas veces y obtener resultados diferentes. Recuerda que tú decides la aventura, que tú eres la aventura. Si tomas una decisión imprudente, vuelve al principio y empieza de nuevo. No hay opciones acertadas o erróneas, sino muchas elecciones posibles.".
Había muchos pero muchos libros y yo le pedí uno a mi hermano, que sería el que tengo aún ahora en mi biblioteca. Lo leí una primera vez, cuando sabía ya hacerlo, mi hermano me contó cómo se leía, y me encantó. Era tan divertido. Estaba tan bien narrado que era como si fueras vos, metido en esa historia con el nombre de un personaje.
He leído ese libro durante toda mi vida, unas dos, tres o cuatro veces. He querido elegir todas las opciones posibles, me he perdido en el medio. Hay infinitas posibilidades, resulta imposible elegirlas todas.
A veces -haciendo un poquito de trampa-, me anticipaba antes de elegir, elegía una opción, leía un poco y, si no me gustaba el hilo, si por ahí se moría uno de los protagonistas, si corría peligro, si se desenamoraba, volvía atrás y elegía la otra. La opción "feliz", la que no se moría nadie, la que se salvaban del peligro, la que el amor triunfaba por fín.

Un día entendí que ese era el propósito del libro: que seas capaz de tomar decisiones que afecten el curso de una historia (o no) y sepas que esa historia puede ser tu vida.
Crecí y me dí cuenta que. de alguna manera, vivir era escribir mi propia aventura, mi propio libro, mi propia historia, con mis elecciones y lo que eso desencadenara. Crecí y entendí que, pase lo que pase, de eso se trata la vida.
Elegir.
A veces lo mejor, a veces lo peor. Pero todo tiene un efecto en lo que sigue.

Lo malo: no podés hacer trampa. No podes volverte sobre tus decisiones y elegir otra vez.
(Ojalá se pudiera).

Tenés que vivir, equivocarte, sufrir, reírte, aprender, equivocarte de nuevo, tomar caminos lindos, otros no tantos, arriesgarte, enamorarte, que te rompan el corazón, encontrarte llorando por amor, encontrarte sonriendo por un mensaje, hacerte de amigos de los que son por una etapa, de los que son para siempre, sentirte traicionado, que te duela, que todo eso te duela. Crecer.
Que decía mi tío que en el dolor hay crecimiento, y tiene mucha razón. 

De eso, de todo eso, se trata vivir. 

Y ahora imaginate tu vida sabiendo qué es lo próximo, qué viene mañana, qué hay detrás de tu próxima elección, cuándo llega tu final, cuando termina tu aventura. 
¿No le quita lo lindo y emocionante de avanzar cada casillero un poco más y vivir lo que tengamos que vivir? Por eso la aventura más linda de todas es la de vivir, sin pensar más allá. 
Elegí tu propia aventura, y bancate lo que siga. 
Sea lo que sea.
Y venga lo que venga.